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El alcohol, el Año Nuevo y las intoxicaciones etílicas

39 intoxicaciones etílicas en la ciudad de Madrid durante Nochevieja. 143 en la Comunidad Valenciana. Otras 40 en Murcia. Y así se sucedían las noticias sobre intoxicaciones etílicas en el arranque de año por todo el territorio español y los medios de comunicación se hacían eco.

La Generalitat Valenciana informaba de 39 atenciones sanitarias debidas a agresiones, 12 a accidentes de tráfico y el resto de emergencias de tipo médicas. Mientras que los responsables del servicio de emergencias de Madrid emitían la noticia de que un hombre de 46 años de edad había resultado herido de gravedad tras recibir una puñalada en el tórax.

El consumo de alcohol en forma de “atracón” de bebida (tomar varias consumiciones de contenido alcohólico en poco rato) produce, como podemos ver en estos ejemplos, una incoordinación motora que aumenta el riesgo de accidentes, caídas y lesiones; junto con una desinhibición de comportamientos violentos que puede llevar a graves alteraciones del comportamiento que no aparecerían en la misma persona si no estuviera embriagada, es decir, intoxicada por el alcohol.

El “atracón” de bebida puede producir un estado de agresividad que aumenta el riesgo de verse sumergido en conflictos, discusiones, peleas e incluso agresiones. Es por ello que la violencia estuvo muy presente en la noche de Año Nuevo.

Si al consumo de alcohol le acompaña el de otras drogas, sucede que la agresividad o cualquier conducta anormal se intensifique y se agrave.

Cabe recordar que los atracones de bebida producen además accidentes, como publicaba el diario La Verdad en referencia a los accidentes de tráfico, que aunque de carácter leve, habían acontecido esa noche en la ciudad de Murcia. Caídas, traumatismos o fracturas son otras de las consecuencias que pueden derivarse del consumo en atracón y a las que sin duda también hacen referencia las noticias publicadas en los medios el primer día del año.

De los 179 incidentes acontecidos en Madrid, gran parte de ellos estaban relacionados con el consumo de alcohol. Las bebidas alcohólicas (que incluyen el vino, la cerveza, la sidra y otras) van siempre ligadas a la celebración, festejos y ocio de distinto calibre, en nuestra sociedad. El alcohol desinhibe  los impulsos instintivos entre ellos los agresivos y, por lo tanto, va a jugar un papel decisivo en los comportamientos violentos que son los que producen en esta noche del año reyertas.

Según Josep Guardia Serecigni, vicepresidente de Socidrogalcohol: “El cerebro humano, en condiciones de sobriedad, tiene la capacidad de inhibir respuestas inapropiadas, en función del contexto social. Pero esta capacidad de inhibir respuestas es una función sofisticada y compleja, que depende de un óptimo rendimiento de la corteza del lóbulo frontal y de determinados circuitos cerebrales que intervienen en el control de las respuestas cognitivas, emocionales, motivacionales y conductuales”.

Los atracones de bebida alteran las funciones sutiles del cerebro y producen un grave deterioro del comportamiento ético de las personas. Guardia explica que “el alcohol quita el “freno” del cerebro y “pisa el acelerador”, es decir produce desinhibición de impulsos agresivos, y también sexuales”. La desinhibición sexual producida por el consumo de alcohol aumenta el riesgo de actividad sexual no protegida, lo cual contribuye a una mayor expansión de enfermedades de transmisión sexual como sífilis, gonorrea, hepatitis víricas, sida y otras y también aumenta el riesgo de embarazos no deseados. Finalmente, la desinhibición sexual asociada a la de los impulsos agresivos aumenta el riesgo de abuso sexual, por parte de la persona intoxicada, que a su vez es más probable cuando la víctima se encuentra también intoxicada.

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