El fumador pasivo inhala hasta 4000 sustancias tóxicas

  •  El tabaco crea adicción, una enfermedad que anula la voluntad del fumador y que hace muy difícil reducir o abandonar su consumo
  •  Las mujeres tendrían que ponerse en tratamiento de la adicción al tabaco cuando planifican quedarse embarazas 

30.5.2019 |El consumo de tabaco causa miles de muertes al año. Es el responsable de numerosos tipos de cánceres y enfermedades respiratorias, del corazón, de las arterias de todo el organismo y acorta la vida del consumidor hasta en 10 años. Pero el tabaco causa sobre todo adicción, una enfermedad que causa graves consecuencia en la salud del propio individuo, pero también en la salud del entorno más cercano. El principal afectado es el fumador pasivo, es decir, aquellas personas que inhalan el humo del tabaco sin fumarlo. El humo contiene más de 4000 sustancias tóxicas que pueden producir alteraciones respiratorias, cardio-vasculares, otorrinolaringológicas y varios tipos de cáncer, entre los que predomina el cáncer de pulmón. Los más vulnerables a esta exposición son los niños. El humo inhalado por un fumador pasivo puede ser incluso más perjudicial por las concentraciones de sustancias perjudiciales. Por este motivo se empiezan a plantear medidas de prohibición del consumo de tabaco en vehículos con menores dentro.

El mayor fumador pasivo que existe es el feto de una embarazada que consume tabaco durante el período de gestación. Al igual que ocurre con el alcohol, el tóxico del tabaco atraviesa fácilmente la barrera placentaria, sobre todo la nicotina y el monóxido de carbono, las cuales producen serias alteraciones en el normal desarrollo del no nato. Algunas de estas alteraciones son: reducción del peso al nacer, mayor riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante, mayor riesgo de partos prematuros, mayor riesgo de abortos espontáneos o alteraciones placentarias como el desprendimiento prematuro de la misma o la placenta previa, que es una posición anómala de la placenta. Es importante que una mujer embarazada consumidora de tabaco se plantee el cese de este consumo. El tratamiento especializado de la adicción al tabaco aumenta las probabilidades de dejar de fumar o, por lo menos, reducir sustancialmente el consumo de tabaco. Incluso sería recomendable que si el embarazo se está planificando, la reducción del consumo se haga desde antes de quedar embarazada para evitar el impacto de la abstinencia de tabaco y de los medicamentos (para dejar de fumar) sobre el embrión o el feto. Es importante saber que el éxito de la cesación tabáquica en personas que lo hacen sin ayuda es sólo de un 5% frente a un 30-40% de éxito en personas que siguen un tratamiento con medicamentos específicos y apoyo psicológico, en ocasiones en forma de grupo de ayuda mutua, otras con un apoyo individualizado o incluso una combinación de ambas. Los medicamentos que han demostrado ser de utilidad para dejar de fumar son los sustitutivos de la nicotina como parches, chicles, comprimidos sublinguales o espray. Por lo que se recomienda consultar con los médicos y enfermeras especialistas en conductas adictivas o bien con los de atención primaria.

“Cuando una persona que ha desarrollado adicción al tabaco, deja de fumar, presenta los síntomas característicos de la abstinencia del tabaco: irritabilidad, mal humor, nerviosismo, intranquilidad, dificultad para concentrarse, para dormir, aumento de apetito y disminución del estado de ánimo. Se trata de un malestar transitorio que disminuye progresivamente si la persona se mantiene sin fumar y si va tomando los medicamentos específicos para dejar de fumar, por lo menos durante 12 semanas. Conforme van pasando los días, los síntomas de abstinencia van desapareciendo y la persona empieza a notar los beneficios de dejar de fumar”, explica Josep Guardia Serecigni, vicepresidente de Socidrogalcohol.

Si alguno de los síntomas persiste, semanas después de haber dejado de fumar, como por ejemplo el control del peso o del estado de ánimo, se puede hacer un tratamiento específico del síntoma cuya recuperación se haya prolongado. Sin embargo, si la persona sigue fumando, la gravedad de la adicción puede seguir intensificándose y las consecuencias perjudiciales seguirán empeorando inevitablemente.

 

BENEFICIOS DE DEJAR DE FUMAR Y MEJORAS EN EL ORGANISMO

Las mejoras sobre el organismo se hacen notar a partir de los 20 minutos desde que se deja el mal hábito, con la normalización de la presión arterial y el pulso. A partir de unas horas se empiezan a notar otras mejoras como la disminución del monóxido de carbono en sangre, disminución del riesgo de un evento cardíaco e incluso la regeneración del olfato y el gusto. A partir de varias semanas y meses mejora la circulación, disminuye la fatiga y la tos y, a partir del año, empieza a disminuir la posibilidad de padecer cardiopatías y cánceres.

Es importante que ante el planteamiento de dejar de fumar se planteen actividades alternativas saludables que ayuden a controlar la ansiedad generada por el síndrome de abstinencia, tanto hábitos deportivos (andar o realizar cualquier otra actividad) como llevar una buena alimentación. Es habitual que se incrementen entre 2 y 3kg en el caso de los hombres y 3 o 4kg en el caso de las mujeres, por lo que revertir hábitos va a ser fundamental para el control del peso.

La sociedad científica SOCIDROGALCOHOL se suma un año más a la conmemoración del Día Mundial Sin Tabaco por la concienciación y sensibilización de la población y exige de nuevo que los tratamientos estén financiados por la seguridad social: “Facilitar el acceso al tratamiento contribuye a que las personas que quieran dejar de consumir lo tengan más al alcance de su mano. Es una lástima que tras la aplicación de la ley antitabaco en el 2011 no se haya mantenido la concienciación social mediante campañas y se siga sin estar subvencionados los tratamientos, posiblemente esto es lo que ha hecho que el consumo se haya incrementado a cifras como las que había antes de la aplicación e la ley”, comenta Francisco Pascual, presidente de SOCIDROGALCOHOL.